Hablando de mi conciencia
Le pedí que me hiciera una promesa. Sí, ya sé que no debería hacerlo, pero más que una exigencia era un deseo.
Mi deseo, era una sonrisa, sí. ¿Os extrañáis? ¿Pensáis acaso que es fácil sonreír?. Algo que parece tan simple se convierte algunas veces en una quimera. Y es que la sonrisa que yo quiero que me regale esta persona no es cualquier sonrisa, no, nada de muecas extrañas que tensan el rictus. Quiero una sonrisa sincera, un “vamos allá” . Y eso, supone un esfuerzo titánico en ocasiones como estas.
Y no me va a poder engañar, sabré enseguida si esa sonrisa es real, porque el sonríe con los labios, con la voz, con el alma. Y ayer, su voz estaba apagada, su alma cansada, y me partía el corazón la impotencia de no saber qué hacer. Y reímos, si, hasta bromeamos un ratito, pero seguía percibiendo esa tristeza, ese hastío, y no quise insistir más, sería como echar sacos de arena en los hombros de una persona agotada...
Y me dijo que soy cabezota, que siempre le llevo la contraria, que siempre tengo razón yo, y no se equivocaba, porque soy la persona más obstinada del mundo, y no pienso cesar en mi empeño de sentir esa sonrisa. Sí, sentirla, digo bien, quiero sentirla con todos los sentidos y tened por seguro que lo voy a conseguir. Y ya puede oponer resistencia, que me da igual, no me pienso amedrentar.
Si supierais como suena su risa, ¡dios!, cuando le oigo reír es como una corriente, un hormigueo por todo el cuerpo. Siempre protesta, es una persona incapaz de callar, le pueden las injusticias, las estupideces, pero aunque gruña mucho, es bonito oirle, porque en el fondo tiene razón, y me divierte, si estuviera en sus manos estoy segura que arreglaría el mundo, es la persona más práctica que he conocido, y me encanta dar la vuelta a sus argumentos, fastidiarle ( cariñosamente), y tiene una paciencia infinita conmigo, que mira que hay que para aguantarme a mi hay que respirar hondo más de una vez, pero lo hace, y sonríe y me hace sentir completa, feliz, afortunada...
Y por eso voy a emplearme a fondo, porque quiero volver a sentirle así, y si su sonrisa se vuelve a poner en huelga ahí estaré al pie del cañón, así diga de desaparecer mil veces, que menuda soy cuando se mete algo en mi cabecita, no hay quien me haga desistir. Además, esta persona merece todo eso y mucho más, así que “vamos allá, a por todas”.
